El pasillo que huele a dinero y pánico
Alejandro regresa al hospital de lujo donde su tía Elena agoniza. Enfrenta el desprecio público de sus primos Carlos y Diego, quienes lo humillan recordándole su pasado de 'desertor' y le niegan el acceso alegando que no está en la lista de autorizados. Descubre que el tratamiento experimental cuesta doce millones y la subasta cierra mañana al mediodía. Tras una breve confrontación que revela su control y conocimiento médico, consigue quince minutos con la tía. Lee una nota oculta en la carpeta: la tía lo protege desde hace años y señala que el libro mayor con las pruebas de la traición familiar está en la vieja casa.