El martillo de la humillación
Julián Varga, oculto tras un uniforme de seguridad, presencia cómo Ricardo Montero intenta arruinar a Elena Valente mediante una subasta amañada. Al detectar una fisura estructural en el jade que Montero intenta vender como perfecto, Julián sabotea la iluminación del salón para exponer el fraude, deteniendo la subasta y alterando el equilibrio de poder en la sala.