La deuda que nadie reclama
Julián regresa al barrio para desvincularse legalmente de la desaparición de su tío, solo para descubrir que es el único eslabón legal que sostiene la red de remesas del bloque. Tras encontrar un cuaderno codificado que lo señala como heredero de una deuda inminente, se ve atrapado por la advertencia de Mei: aceptar el legado o ser destruido por el propio barrio.