La lealtad tiene un precio
El cuaderno negro pesaba en el bolsillo interior de la chaqueta de Julián, un lastre de cuero y papel que parecía irradiar un frío metálico contra sus costillas. Al salir de su edificio, el aire del barrio lo golpeó con la familiar mezcla de especias, humedad y el zumbido incesante de una red que, hasta hace una semana, él creía ajena. No dio ni diez pasos antes de que dos figuras se desprendieran de la sombra de una barbería cerrada. El hombre de la cicatriz en la ceja no perdió tiempo en cortesías.
—Julián Lane —dijo, su voz apenas un siseo que cortaba el ruido del tráfico—. El tiempo de lo
Preview ends here. Subscribe to continue.