El peso de la tinta roja
Julián regresa al barrio para renunciar a la herencia de su padre, Don Héctor, pero descubre que la propiedad está bajo una red de deuda comunitaria que lo vincula legal y personalmente al enclave. Tras ser confrontado por Mei y el abogado, se le impide abandonar el lugar, descubriendo en un libro contable que su nombre figura en una deuda de hace dos décadas.