La llamada que nadie más contestaría
En un pequeño departamento alejado del barrio, el protagonista recibe una llamada urgente que le revela la muerte de su tío y la inesperada herencia de una deuda que la familia rechaza públicamente. Obligado a regresar a Chinatown, enfrenta las miradas acusatorias en el velorio y el rechazo de su propio primo, quien le pide abandonar la carga. Al salir, un anciano dueño de tienda le entrega discretamente un sobre con un secreto familiar, dejando claro que la deuda es una carga moral que ahora debe asumir solo. El capítulo cierra con la imposibilidad de escapar y la deuda encontrándolo dondequiera que vaya.