The Missing Ledger
Valeria vuelve a la funeraria familiar creyendo que llega tarde a un velorio, pero descubre que la convocaron por una notificación de propiedad y una deuda antigua que amenaza el negocio. Tía Mei Lin e Inés convierten el duelo en control, dejando claro que la mantuvieron fuera porque su nombre sigue siendo útil para un encubrimiento que ya entró en revisión formal. Tomás llega con la presión legal del contador y deja caer que el expediente todavía arrastra el nombre de Valeria. El capítulo cierra cuando ella encuentra un recibo doblado con su nombre escrito a mano: no es una invitación, es una deuda.