Chatarra en la línea de fuego
Leo Valenti, al borde de la expulsión por el sabotaje de su mech 'Cicatriz', se infiltra en el sector de desguace prohibido. Allí recupera un módulo de interfaz neuronal prohibido. Al instalarlo, logra una sincronización imposible, pero el costo es un dolor físico extremo y una nueva cuenta regresiva de 48 horas impuesta por el sistema de la Academia.