El contrato de los susurros
Elena Valdés, acorralada por una deuda inminente que amenaza su taller y el bienestar de su hijo, se ve obligada a aceptar un compromiso falso con Julián Varela. Julián, necesitado de una imagen pública impecable para salvar su posición corporativa, utiliza la deuda de Elena como palanca. El capítulo termina con la imposición del anillo, sellando un contrato que es, en esencia, una trampa de la que Elena no puede escapar sin revelar su secreto.