La grieta en la fachada
La noche caía sobre el barrio con una pesadez asfixiante, un contraste brutal con el mármol pulido de la residencia Varela. Julián observaba desde su sedán, estacionado a dos calles, con el motor apagado y la vista fija en la casa de Elena. No era un hombre dado a la vigilancia, pero la red de mentiras que ella tejía se había vuelto una obsesión que le quemaba las manos.
Elena caminaba hacia la verja de hierro, despojada del vestido de seda y la máscara de frialdad que lucía ante
Preview ends here. Subscribe to continue.