Un futuro sin contratos
El silencio en la suite nupcial ya no pesaba como una sentencia, sino como un lienzo en blanco. Elena observó los restos del contrato de compromiso sobre la mesa de caoba; los fragmentos de papel, ahora inútiles, simbolizaban la demolición de su propia armadura. Afuera, la ciudad de México palpitaba, ajena a que el escándalo corporativo que amenazaba con devorar a los Varela se había disipado con la caída de Octavio.
Julián s
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