El yerno que sobró en la mesa
Tomás es despojado públicamente de su voz y su firma en la mesa familiar, pero reconoce un sello viejo en la carpeta de Héctor y baja al estacionamiento con Lucía Rojas para rastrear la traza. Allí descubre que el documento viene de una dependencia cerrada y que la maniobra oculta una formalidad mayor. La humillación inicial se convierte en búsqueda urgente antes de que la familia cierre filas.