La lengua que no conoce el perdón
Elena es convocada al Centro Comunitario ante la desaparición del mensajero Julián y el saqueo del fondo de remesas. Don Mateo la obliga a tomar el cuaderno de cuentas de su difunto padre, revelando que su familia no solo conocía el sistema, sino que era su arquitecto. Al llegar a casa, Elena descubre que su propio apellido está marcado en la lista de 'Desechables', convirtiendo la búsqueda de Julián en una lucha por su propia supervivencia.