Chapter 9
El espejo del Operador
Julián se arrastra por los conductos de fibra óptica hacia el núcleo central del Feed, soportando descargas eléctricas y dolor físico mientras el contador oficial desciende de 11:43 a 11:19. Logra salir al pasillo de servicio, pero escucha pasos humanos acercándose y una voz que lo reconoce por su nombre. Julián emerge del conducto al pasillo restringido del piso 41 y se encuentra con un guardia que lo reconoce por la alerta de alta peligrosidad. El guardia, en conflicto interno tras haber visto fragmentos del holograma, duda en cumplir la orden de neutralización. Julián le entrega una copia parcial del holograma (sin audio) a cambio de paso seguro. El guardia desactiva temporalmente la cámara, le revela el código del ascensor privado y le susurra que el Operador también perdió a alguien, antes de permitirle avanzar. El contador sigue corriendo: quedan doce horas y siete minutos. Julián llega al piso 47 y se enfrenta a la antesala privada del Operador. Las pantallas muestran en tiempo real la difusión del fragmento del holograma y el contador oficial. La voz del Operador lo invita a entrar desarmado. Tras un instante de duda, Julián deja su arma en la bandeja de seguridad y cruza la última puerta. Al hacerlo, el tiempo oficial salta a 9 horas y 22 minutos con la leyenda 'acceso de nivel cero confirmado'. La puerta se cierra tras él y ve al Operador —un hombre real, conectado físicamente al sistema— esperándolo del otro lado. Julián confronta a Tomás Salazar en su oficina privada y descubre que el Operador está físicamente atado a un exoesqueleto médico y interfaces neurales que lo mantienen con vida. Salazar revela que también perdió a su familia por el mismo sistema que creó y que ya no controla por completo. Le entrega el código de primera generación para intentar detener el Feed Permanente, admitiendo que desconectarse significaría su muerte inmediata. Julián acepta el código pero apunta con el arma al pecho de Salazar; el contador marca 8 horas y 51 minutos cuando Salazar sonríe débilmente, sabiendo que el proceso ya está en marcha.