Seis días: El sello que sangra cera
Lía Santoro intercepta el traslado de una reliquia en el santuario de San Judas de la Sierra, descubriendo que el sello de cera ha sido manipulado para ocultar documentos de propiedad robados. El empresario Bruno Altamirano impone un plazo de seis días para el sellado permanente del objeto, mientras Lía descubre que su abuelo, Aureliano Santoro, está vinculado al fraude. El capítulo cierra con la presión aumentando sobre Tomás Varela, cuya deuda ha sido vendida, dejándolo sin margen de maniobra.