The Missing Ledger
Valeria descubre en una sucursal bancaria que el nombre de su tío muerto, Julián Mena, ha reaparecido en una cuenta activa con ventana de transferencia privada. El intento de cerrarla dispara la vergüenza pública y obliga a entrar a la casa familiar, donde Doña Elvia revela que el silencio tenía una lógica protectora y Tomás intenta contener el incendio sin abrir viejas culpas. La escena termina con Inés Rivas mostrando que la cuenta vive enlazada a autorizaciones firmadas desde nombres muertos, dejando claro que el caso es más grande, más sucio y más íntimamente familiar de lo que parecía.