The Public Slight
Lian entra ya degradado en el salón de jade y es tratado como mensajero inútil frente a Verónica, Tomás y la sala. Antes de ser expulsado, detecta una discrepancia en la secuencia de entrada del lote y revela una falla técnica que amenaza la validez de la subasta. El golpe no solo instala la humillación pública, sino que abre la primera grieta: Lian reconoce que falta una pieza del expediente de valoración, una pieza fuera de catálogo que solo alguien interno pudo ocultar. En el pasillo lateral de la Casa de Subastas, Lian soporta un intento de expulsión silenciosa mientras Verónica y Tomás lo reducen a un intruso sin valor. Sofía detecta huecos en el archivo, y Lian identifica una alteración técnica en la valoración del lote de jade: la pieza fuera de catálogo, la hoja cambiada y la firma raspada. La humillación se convierte en amenaza material cuando deja claro que el amaño está ligado al expediente y a una muerte encubierta. En el estrado de la Casa de Subastas, Lian soporta el desprecio público de Verónica y Tomás mientras el remate y el embargo de la familia están al borde de cerrarse. Cuando lo llaman por el nombre con el que lo enterraron, él abre la caja de archivo y revela que conoce una pieza fuera de catálogo y un anexo privado falsificado. Sofía confirma que la hoja no estaba en el expediente público, la puja se suspende y la humillación se convierte en evidencia que pone en riesgo real a la casa de subastas.