Chapter 10
El aire en el tercer sótano del corporativo no se movía. Tenía un sabor metálico, a polvo de hormigón y a documentos que se deshacían en la oscuridad; el olor de la decadencia financiera cuando ya no queda nadie para maquillar los libros contables. A las 10:15 a.m., el edificio sobre él era un avispero de agentes federales y abogados en pánico, pero aquí abajo, el tiempo se había detenido en un archivo muerto que no figuraba en ningún organigrama oficial.
Alejandro insertó la llave que Carmen le había entregado en el hospital. El metal chirrió, un sonido estridente que rebotó contra las paredes de cemento desnudo. Al girar, el mecanismo de seguridad cedió con la pesadez de una sentencia dictada hace años. El archivo estaba lleno de archivadores metálicos alineados como lápidas. Sus dedos, ágiles por la urgencia, comenzaron a examinar los registros bajo la etiqueta 'Fundación A.V.'. Lo que encontró lo obligó a detenerse: los desvíos de capital no eran operaciones de emergencia, sino un mecanismo de succión diseñado para vaciar la empresa sistemáticamente. Cada transferenc
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