Chapter 6
La pantalla del terminal de Alejandro parpadeaba con un ritmo hipnótico: las acciones de la compañía caían en picado a medida que el titular de El Financiero se replicaba en los portales globales. «Malversación en la cúpula: el rastro de sangre y capital de los fondos reservados». La filtración era un bisturí quirúrgico, pero el efecto secundario era un tsunami que amenazaba con arrastrarlo todo. El silencio en su despacho se rompió cuando la puerta se abrió sin previo aviso. Rafael entró con una calma gélida, sosteniendo un maletín de cuero que olía a abogado y a traición.
—Has jugado tu última carta, Alejandro —dijo Rafael, deteniéndose ante el escritorio—. La prensa tiene el escándalo, pero los accionistas internacionales no operan bajo la moralidad de los periódicos. Les importa el flujo de caja. Al exponer a la tía Carmen, le has dado a los tiburones la excusa perfecta para declarar la empresa en estado de insolvencia técnica y forzar una reestructuración total a las 9:00 a.m.
Alejandro no se levantó. Mantuvo la mirada fija en el monitor, donde una nueva alerta confirmaba que el fondo de inversión extranjero ya había solicitado una auditoría de emergencia. La maniobra de Rafael era una sentencia de muerte para su pos
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