Novel

Chapter 5: Entrenamiento de fuego

Leo sobrevive a una prueba grupal usando telemetría robada, pero el uso del módulo pre-Aegis inmoviliza su mech en pleno combate. Antes de ser destruido, descubre evidencia de que la caída de su familia fue una traición institucional.

Release unitFull access availableSpanish / Español
Full chapter open Full chapter access is active.

Entrenamiento de fuego

El zumbido del núcleo de la Carcasa no era un sonido, sino una vibración que le taladraba los dientes. Leo Valerius apretó los controles, sintiendo cómo el calor del motor irradiaba a través de la cabina mientras la telemetría robada de la academia inundaba sus sistemas. Era una marea de datos en cascadas de código rojo que amenazaba con incinerar su procesador central; la inestabilidad del núcleo marcaba un 55% y seguía subiendo.

—Vamos, maldita sea —gruñó Leo. El módulo pre-Aegis emitía un destello azul eléctrico, luchando contra el protocolo de purga masiva que la red central de la academia lanzaba en represalia. Si el Instructor Kael detectaba la intrusión, el desguace no sería una advertencia, sino un hecho. Leo redirigió la energía del compensador de inercia hacia el módulo, una apuesta suicida que dejó a su mech inerte en el hangar. En la torre de control, la silueta de Kael permanecía estática, una sombra gélida observando el tablero de juego. Leo no tenía margen de error: o el módulo lograba integrar la información táctica, o la Carcasa moriría aquí mismo.

El despliegue en el Sector de Ruinas Industriales fue una pesadilla de metal oxidado y ozono. Leo se integró en la formación con sus compañeros de equipo, dos cadetes de rango medio cuyos mechs relucían con un mantenimiento impecable. Se apartaron deliberadamente, dejándolo en la retaguardia.

—Quédate atrás, chatarrero —escupió el piloto líder por el canal abierto—. Eres el cebo perfecto para los drones de entrenamiento. Si caes, al menos nos darás tiempo para retirarnos.

Leo ignoró el desprecio, aunque sus manos volaban sobre la consola. Gracias a la telemetría robada, el campo de batalla se transformó en un mapa de calor transparente. Los drones de la academia, máquinas de precisión letal, se movían con una lógica de caza implacable, pero Leo veía sus debilidades: un desfase de microsegundos en sus sensores cada vez que giraban hacia el norte.

—Si quieren sobrevivir, sigan mi señal —dijo Leo con voz gélida—. Hay un nido de sensores en el bloque C que podemos sobrecargar.

Los cadetes rieron, pero la urgencia del combate los obligó a seguir el vector marcado. A medida que avanzaban, la coordinación de Leo convirtió la emboscada en una serie de victorias quirúrgicas, dejando a sus compañeros atónitos ante su eficiencia antinatural. Pero la victoria era efímera. Valeria Thorne, observando desde la sala de control, decidió intervenir.

Un estallido de energía azul anunció la llegada de drones de combate de élite, diseñados específicamente para presionar los puntos ciegos de la Carcasa. Valeria no buscaba completar la simulación; buscaba una excusa técnica para desguazar el mech de Leo frente a todos.

—Valerius, tu incompetencia nos está costando la puntuación —la voz de Thorne resonó con una frialdad mecánica—. Sal de la formación.

Leo sintió el peso de la humillación, pero la descartó. Sus dedos forzaron la interfaz neuronal hasta el límite. El módulo pre-Aegis zumbó, emitiendo una frecuencia que comenzó a hackear los drones de Thorne. Justo cuando el sistema de los drones se tambaleó, el núcleo de la Carcasa alcanzó su límite crítico. Un aviso de error, cargado de datos pre-Aegis, inundó su pantalla principal. El mech se bloqueó por completo en medio del fuego cruzado, inmovilizado por la sobrecarga.

Mientras su equipo quedaba vulnerable, el sistema de la academia intentó purgar el acceso de Leo, pero en lugar de cerrarse, el módulo forzó una última apertura. En el servidor central, un archivo con su apellido, Valerius, se desplegó ante sus ojos: la caída de su familia no fue un fallo de pilotaje, sino una traición orquestada desde esta misma red. El mech estaba muerto, pero la verdad, cruda y devastadora, ardía en su pantalla mientras los drones de élite cerraban su círculo de fuego sobre él.

Member Access

Unlock the full catalog

Free preview gets people in. Membership keeps the story moving.

  • Monthly and yearly membership
  • Comic pages, novels, and screen catalog
  • Resume progress and keep favorites synced