Seis días para que el archivo no muera
El día en que la Casa Veyra debía cerrar su herencia, Ilan descubre en la Notaría del Archivo que el archivo familiar reapareció y ya está en trámite de venta con seis días de cuenta regresiva. Su rango humillante le cierra el acceso, pero una lectura breve con su ventaja dañada prueba que el archivo sigue vivo y protegido. Frente a funcionarios, testigos hostiles, Tía Evelina, la archivera Salma Ardent y el rival social Gael Morn, Ilan fuerza una entrada a la cripta, activa el sistema lo justo para obtener una prueba parcial del ledger y revela la primera traición: la venta ya estaba iniciada desde dentro. La mejora funciona, pero lo marca visiblemente ante todos, convirtiéndolo en una amenaza pública y dejando el conflicto más urgente: ahora no solo deben callarlo, también obligarlo a soltar la verdad antes de que vendan, borren o quemen el archivo.