Cuatro días para salvar la casa
Tadeo vuelve a la casa ancestral y encuentra el sello rojo de remate: quedan cuatro días antes de que la propiedad pase a manos hostiles. Mientras Nerea intenta mantener a la comunidad dentro con horarios, excusas y control de daños, Tadeo decide no esconder más su ventaja dañada y la activa ante el tablero visible de lectura. La primera medición sale torcida pero real; la segunda, ya con testigos, produce una cifra alta e inusual que atrae la atención de Ilan Reeve y de un observador ligado al sistema de ventas. La reacción pública convierte la anomalía en prueba, pero también deja claro que la casa ya está siendo vigilada. El capítulo cierra con el descubrimiento de un compartimento oculto y una nueva presión: para usar lo que guarda, Tadeo tendrá que exponerse en la academia al día siguiente.