El descarte del heredero
Julián Varga, marginado en su propia familia, presencia una reunión de inversores donde Ricardo Varga impone un protocolo médico negligente sobre un paciente VIP. Julián detecta el error fatal, pero es humillado y expulsado. Al infiltrarse en la UCI, confirma la inminencia de la muerte del paciente y, tras ser confrontado por la Dra. Soler y luego por Ricardo, se ve obligado a intervenir en medio de una crisis de paro respiratorio para salvar el activo familiar y su propia reputación.