Chapter 11
El aire en la oficina principal de Apex Capital no olía a victoria; olía a ozono y a la estática de una guerra de desgaste. Mateo Valverde observaba el monitor principal, donde la línea de crédito de la fundación, el único soporte vital de su padre, parpadeaba en un rojo agónico. Cuarenta y cinco minutos. Ese era el margen antes de que el sistema de seguridad interna, ahora secuestrado por los restos de la junta, cerrara el acceso a los fondos.
Rafael había sido expulsado, sí, pero su veneno seguía activo en la estructura legal de la empresa.
—Señor Valverde, la junta ha convocado una sesión extraordinaria —anunció la secretaria, su voz carente de cualquier rastro de lealtad—. Han revocado sus privilegios de firma. Argumentan que, sin Rafael, la empresa está en una "orfandad de mando" que exige una reestructuración inmediata.
Mateo no levantó la vista. Sus dedos, fríos y precisos, navegaban por el rastro digital de la deuda offshore que Rafael había movido a una entidad fantasma. Era una trampa diseñada para que, si él intentaba recuperar el control, el sistema colapsara sobre la liquidez de la empresa.
—Dígales que estaré allí en diez minutos —respondió Mateo, su voz cortante como el cristal—. Y asegúrese de que Duarte esté presente. Tengo
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