Chapter 12
El vestíbulo de Apex Capital no olía a éxito; olía a ozono y a pánico contenido. Eran las 8:55 a.m. Mateo Valverde caminaba hacia los ascensores con la cadencia de un hombre que ya no tiene nada que perder, lo cual lo hacía el individuo más peligroso en el edificio. Dos guardias de seguridad, con los rostros tensos por la orden de expulsión, cerraron el paso.
—Fuera, Mateo. La junta no te espera —dijo el jefe de seguridad, su mano rozando el radio. Su voz carecía de convicción; el rumor de la caída de Rafael ya se había filtrado por los conductos de ventilación.
Mateo no se detuvo. Invadió el espacio personal del guardia, obligándolo a retroceder un paso. Sacó un sobre sellado con el emblema de la firma auditora externa.
—El artículo 7.3 del pacto de 2008 es innegociable —sentenció Mateo, su voz fría, sin rastro de súplica—. Mientras esta auditoría esté abierta, cualquier intento de expulsión es nulo. Si me tocan, no solo pierden su empleo; se convierten en cómplices de un fraude federal. Apártense.
Los guardias, viendo el sell
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