Escándalo a plena luz
La jauría en el vestíbulo
El ascensor se abrió y el vestíbulo los recibió como un escenario armado para el linchamiento. Elena pisó el mármol blanco con tacones negros, la tarjeta negra todavía tibia contra su costilla. Julián la seguía un paso exacto detrás, teléfono en mano, pulgar inmóvil sobre la pantalla que vibraba sin descanso.
Afuera, tras los ventanales de doce metros, las cámaras ya formaban muro. Flashes estallaban como disparos. Alguien había filtrado la primera imagen: Camila en un balcón lejano, sonrisa de victoria, pie de foto en negrita: ¿La verdadera novia regresó?
Elena sintió el cambio en la presión del aire antes de oír los gritos. Los guardias del hotel, que ayer parecían decoración, ahora bloqueaban las puertas giratorias con cuerpos tensos. Un fotógrafo había entrado por servicio; el flash le dio de lleno en la cara.
—Señor Montenegro, ¿reemplazó a Camila Fuentes por conveniencia corporativa?
Julián no contestó. Su mano rozó la muñeca de Elena: dos pasos, pausa, dos pasos. Ella entendió. Columna recta. Mirada al frente. No regalarles ninguna expresión que pudieran vender.
Llegaron al centro del vestíbulo. El rumor se volvió estampida. Un teléfono se alzó: Exclusiva: audio filtrado prueba que Julián planeaba el cambio de novia desde hace seis meses.
El mismo audio que Camila había reproducido anoche en la suite. Ahora era público. Irreversible.
Julián giró la cabeza hacia el jefe de seguridad. —Bloqueen salidas laterales y subterráneo. Nadie entra ni sale. Traigan
Preview ends here. Subscribe to continue.