Novel

Chapter 6: La verdad en el código

Mateo sobrevive a la ejecución forzada mediante una sobrecarga neuronal, hackea los registros de la Torre con ayuda de Valeria y expone públicamente el asesinato de su padre por parte de Harken antes de que la señal sea cortada.

Release unitFull access availableSpanish / Español
Full chapter open Full chapter access is active.

La verdad en el código

El zumbido del kill-switch no era un sonido, sino un taladro de estática incandescente perforando la base de su cráneo. Mateo apretó los dientes hasta sentir el sabor metálico de la sangre. El Centinela, su único hogar y su única arma, estaba bloqueado en el centro de la arena del Sector 11, convertido en una jaula de metal sobrecalentado bajo la mirada gélida de las pantallas corporativas.

—Mateo, el sistema de Harken está intentando carbonizar tus sinapsis —la voz de Valeria chisporroteaba por el comunicador, cargada de una urgencia que no intentaba ocultar—. Si el voltaje llega al nodo central, el prototipo se fundirá contigo. Tienes menos de diez segundos antes de que el daño sea irreversible.

Mateo intentó mover el brazo derecho, pero solo encontró una parálisis rígida. A través de la mirilla, vio a Harken en la tribuna, observando su agonía con la misma indiferencia con la que uno mira un desecho ser compactado. El Comandante no solo quería su muerte; quería convertir su fin en un espectáculo de impotencia.

—No voy a morir en silencio —gruñó Mateo, el dolor transformándose en una rabia fría y calculadora. En lugar de luchar contra la sobrecarga, Mateo forzó la sincronización con el núcleo gravitatorio que habían robado. Sabía que era una trampa, pero el flujo de energía inestable era la única herramienta capaz de cortocircuitar el kill-switch. Con un grito ahogado, redirigió el pulso eléctrico del sistema hacia el núcleo. El Centinela vibró violentamente, soltando una descarga de chispas azules que cegó momentáneamente a las cámaras de la Torre. El dolor fue absoluto, un desgarro neuronal que lo dejó desplomado sobre los mandos, pero el zumbido en su cabeza se detuvo. Estaba vivo, aunque su brazo derecho colgaba como un peso muerto, parcialmente paralizado por la descarga.

Mateo no esperó a que la seguridad reaccionara. Se arrastró hacia la zona de mantenimiento administrativo, un recoveco ciego en los sensores de la Torre. El protocolo de purga del Sector 11 convertía el aire en una mezcla ácida de ozono y metal quemado. Valeria, oculta en un conducto cercano, conectó su terminal al puerto de acceso del Centinela.

—El prototipo tiene una firma que la red de Harken no reconoce —susurró ella, con los dedos volando sobre una interfaz holográfica—. Es nuestra llave maestra, pero solo tenemos una oportunidad.

Mateo mantuvo su atención en el corredor exterior mientras la barra de descarga avanzaba. De repente, la pantalla mostró un archivo cifrado: Orden de Ejecución - Proyecto Sector Bajo. Mateo abrió el registro. No era un error de mantenimiento; era un sabotaje deliberado. Y al final del documento, la firma digital de Harken. El rostro de su padre, capturado en una imagen de seguridad momentos antes de su muerte, apareció en la pantalla. La sed de justicia reemplazó su miedo, transformando su dolor en una rabia fría y calculada.

La alarma de seguridad de la Torre aulló. Los Cazadores de Harken, drones de élite, descendieron sobre el nivel administrativo. Mateo, con el mech dañado y la conexión neuronal inestable, se plantó en el pasillo. Un proyectil de plasma impactó contra su chasis, pero él respondió sobrecargando el núcleo gravitatorio. La distorsión resultante destruyó a los drones en un estallido de gravedad invertida, pero el esfuerzo hizo que el Centinela crujiera, al borde del colapso estructural.

—Descarga al 100% —gritó Valeria—. ¡Vámonos!

Salieron del nivel administrativo justo cuando las compuertas de purga se sellaban. En lugar de huir a las sombras, Mateo se conectó a la red de transmisión pública. Valeria lanzó el archivo a la red masiva. La verdad sobre el sabotaje inundó las pantallas de la Torre. La señal comenzó a emitir el video del asesinato, pero justo cuando Mateo estaba a punto de revelar la mentira sobre el primer nivel, la pantalla se volvió negra. El silencio en la Torre fue absoluto, preludio de una tormenta que apenas comenzaba.

Member Access

Unlock the full catalog

Free preview gets people in. Membership keeps the story moving.

  • Monthly and yearly membership
  • Comic pages, novels, and screen catalog
  • Resume progress and keep favorites synced