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Chapter 4: Sombras de la Torre

Julián busca refugio con Kael tras su victoria pública, donde descubren que su módulo prohibido es un fragmento de una IA de la Era de la Fractura. La tensión escala cuando Julián detecta un rastreador militar oculto en su frame, forzándolo a realizar una peligrosa cirugía de datos que revela secretos sobre la inestabilidad de la Academia.

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Sombras de la Torre

El zumbido del Vanguard-04 ya no era un sonido mecánico; era una sierra circular taladrando el cráneo de Julián. Apenas logró arrastrarse fuera de la zona de carga del Nivel 2 antes de que sus piernas cedieran, enviándolo contra la pared de metal oxidado de un callejón industrial. El aire olía a ozono quemado y a la grasa rancia de los niveles bajos, un contraste nauseabundo con la esterilidad pulcra de la academia.

—No te desplomes aquí, idiota —la voz de Kael surgió de entre las sombras, áspera como lija—. Los drones de Solís tienen sensores de calor ajustados a tu firma energética. Si te encuentran en este estado, serás chatarra antes del amanecer.

Julián intentó levantarse, pero su mano derecha se negaba a responder, atrapada en un espasmo residual por la sobrecarga neuronal. El Vanguard-04 parpadeaba con una luz roja intermitente en el panel del pecho, una cadencia que no pertenecía a ningún software de fábrica. Cada latido de esa luz parecía succionar la energía de sus propios nervios. Kael se acercó, sus ojos escaneando el callejón con la paranoia de alguien que ha vivido demasiado tiempo huyendo. Sin decir una palabra, sacó un dispositivo de supresión de señal militar, un bloque de metal negro lleno de cables expuestos, y lo activó contra el chasis del Vanguard-04. El efecto fue instantáneo: el brillo del frame se apagó, sumiendo el callejón en una penumbra protectora.

Minutos después, en el refugio de Kael, el olor a aceite rancio era un refugio contra la persecución. Julián estaba desplomado sobre una mesa de metal, con los cables de diagnóstico del Vanguard-04 todavía conectados a la base de su cráneo. Cada latido era una punzada de aguja caliente detrás de sus ojos.

—Deja de intentar procesar el feedback neuronal —gruñó Kael sin apartar la vista de un monitor holográfico parpadeante—. Si intentas forzar la sincronización ahora, tu cerebro se freirá antes de que la Directora Solís tenga la oportunidad de ejecutar tu orden de recall.

Kael tecleó una secuencia rápida, extrayendo una porción de datos del núcleo del Vanguard. En la pantalla, un mapa de la Torre se desplegó, no como una estructura de niveles, sino como una red masiva de contención. Julián intentó incorporarse, pero sus manos temblaron con una rigidez metálica.

—El módulo —susurró Julián, su voz sonando como grava—. ¿Qué es realmente?

Kael se detuvo. Sus ojos, endurecidos por años de servicio en las sombras, se clavaron en el mecánico. Con un gesto seco, proyectó un archivo de datos corrompidos que el módulo había estado ocultando bajo una capa de encriptación militar. No era una mejora de rendimiento estándar. Era una firma de código que hacía que el aire en la habitación se sintiera repentinamente gélido.

—No es tecnología de la academia, Julián. Ni siquiera es de esta era —Kael señaló una línea de código que se auto-reparaba en tiempo real—. Esto es un fragmento de una IA de combate de la Era de la Fractura. La Torre no solo la prohibió; intentaron borrar su existencia de todos los registros históricos. Si Solís descubre que este código está corriendo en tu frame, no habrá tribunal ni juicio. Habrá una purga total.

Julián sintió un vacío en el estómago. La victoria en el Nivel 2, que hace unas horas le parecía el inicio de su ascenso, ahora se sentía como una sentencia de muerte. Mientras intentaban sellar la encriptación del módulo para ocultarlo de los escaneos de la Academia, Julián notó una anomalía en el diagnóstico del Vanguard-04. Una firma de rastreo, pequeña pero persistente, latía en el núcleo de datos del frame.

—Kael, tenemos un problema —dijo Julián, su voz tensa—. Alguien ha inyectado un parásito en el registro del frame durante la auditoría. Si la Directora Solís activa el protocolo de recall, el Vanguard-04 se bloqueará en mitad del Nivel 3. Seré un ataúd de metal en medio de la nada.

Kael dejó de limpiar su vieja pistola de impacto y se acercó, analizando la estructura del código intruso. —Es un rastreador de grado militar. Si intentas borrarlo por las malas, el sistema activará un borrado remoto de tu memoria de combate. Solo hay una forma: una cirugía de datos en tiempo real.

Julián cerró los ojos, conectándose de nuevo al frame. El dolor fue agudo, una descarga que amenazaba con quemar sus circuitos neuronales. Con una precisión quirúrgica, aisló el rastreador y lo fragmentó. Al hacerlo, el módulo, en un último destello de autodefensa, proyectó una imagen en la retina de Julián: un plano detallado del Nivel 3. No era una ruta de ascenso, era un mapa de vulnerabilidades de la Academia. La Torre no estaba inestable por accidente; estaba siendo desmantelada desde dentro.

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