Ascenso al Nivel 2: La prueba pública
El aire en la plataforma de lanzamiento del Nivel 2 sabía a ozono quemado y a desprecio. Julián Varga ajustó los arneses de su Vanguard-04, sintiendo cómo el metal del chasis vibraba en una frecuencia antinatural. Cada pulsación del motor era una descarga eléctrica que le recorría la columna, un recordatorio físico de que su sistema nervioso estaba siendo consumido como combustible para el módulo prohibido.
Desde el podio de mando, la Directora Solís lo observaba. Sus ojos, fríos y analíticos, no buscaban una falla técnica; buscaban una excusa para la confiscación. Julián sobrecargó un circuito secundario. Un estallido de estática blanca barrió los sensores de la academia, enmascarando la firma energética del módulo. No era un error de mantenimiento; era un desafío directo a la autoridad de la Directora.
Al cruzar la esclusa, el sector de procesamiento de chatarra del Nivel 2 lo recibió con un silencio denso. El terreno estaba sembrado de restos de frames obsoletos, un cementerio de ambiciones fallidas. No hubo tiempo para la calma. Un Vanguard-04 de clase académica, pulido hasta el brillo y portando el sello de la academia, emergió de entre los escombros. El cadete de élite disparó una ráfaga de cañón cinético sin previo aviso.
—Varga, tu frame es un riesgo para la estabilidad del nivel. La Directora ha ordenado un 'recall' inmediato —la voz del cadete, amplificada por los altavoces, destilaba una arrogancia ensayada.
Julián apretó los dientes, sintiendo el sabor a cobre en su lengua. El módulo prohibido no solo procesaba datos; se alimentaba de su percepción. La visión le parpadeó, tiñéndose de un rojo estático, pero la información fluyó con una claridad brutal: un micro-segundo de retraso en la articulación derecha del rival.
—Demasiado lento —susurró Julián.
Forzó los actuadores al límite. El Vanguard-04 se movió con una fluidez que no debería poseer un modelo de su antigüedad, esquivando la lanza de energía del cadete por milímetros. Antes de que el enemigo pudiera reajustar su posición, Julián disparó el ancla de salvamento directamente contra la articulación de la rodilla del frame contrario. El impacto fue un estruendo de metal desgarrado. El cadete cayó, su frame colapsando bajo el peso de su propia arrogancia. En ese instante, Julián activó el nodo de comunicación manual, forzando la señal de transmisión hacia las gradas de la academia.
La pantalla gigante de la plaza principal mostró su Vanguard-04 destrozado, pero victorioso, sobre el frame de élite humillado. El estatus de Julián en el ranking público comenzó a subir, atrayendo la atención de los patrocinadores que antes lo ignoraban. Sin embargo, la victoria fue amarga. Al regresar al refugio de Kael, el dolor en su nuca era insoportable. Kael, con el rostro iluminado por el parpadeo de una terminal, no celebró.
—Has hecho demasiado ruido, Varga —dijo, señalando los registros de combate—. Este módulo no es una mejora. Es una pieza de una IA que la Torre intentó destruir hace décadas. Ahora, el Nivel 3 no será una prueba. Será una ejecución diseñada para borrarte del sistema.