Novel

Chapter 4: Chatarra contra seda

Julián derrota a un patrullero de la Academia usando el entorno y la técnica prohibida, ganando acceso a piezas de alta calidad. El núcleo azul del Chatarra fusiona orgánicamente el nuevo metal, iniciando una evolución peligrosa. Antes del Ciclo de Hierro, Valeria Kross le ofrece información sobre su deuda a cambio de un precio personal, dejando a Julián ante una encrucijada moral y táctica.

Release unitFull access availableSpanish / Español
Full chapter open Full chapter access is active.

Chatarra contra seda

El aire en el Sector de Vertederos sabía a ozono quemado y a la amargura del metal oxidado. Julián Varela ajustó los estabilizadores del Chatarra con manos que no dejaban de temblar. En el HUD de la cabina, el cronómetro de la Academia brillaba con una crueldad matemática: 168 horas restantes. Tres rangos de ascenso o la expulsión definitiva. El chasis, una amalgama de remaches improvisados y placas de desguace, crujió bajo su propio peso. No era solo el óxido; el núcleo azul, incrustado en el pecho del armazón, palpitaba con una cadencia inquietante, emitiendo un zumbido que se filtraba por los sensores neuronales hasta erizarle la piel de la nuca.

—Detectando inestabilidad en el actuador derecho —la voz sintética de la IA sonó distorsionada, casi hambrienta—. Integridad: 42%. Recomendación: retirada inmediata.

Julián ignoró la advertencia. Necesitaba piezas de grado militar para el Ciclo de Hierro, o el armazón se desintegraría en la primera embestida. De repente, el radar emitió un pitido agudo. Un armazón de clase media, elegante y pintado con el esmalte azul cobalto de la Academia, emergió de entre las montañas de chatarra. Era un modelo de patrulla, enviado por el Director Aris para asegurarse de que el Chatarra no sobreviviera a la mañana. El mercenario no esperó. Disparó una ráfaga de proyectiles de impacto que hicieron saltar chispas del hombro del Chatarra. Julián sintió el golpe en sus propios huesos a través de la interfaz neuronal. Con un movimiento brusco, usó la inercia del terreno, forzando al Chatarra a girar sobre un eje de vigas oxidadas mientras desplegaba los cables de alta tensión que había recolectado. El rival, confiado en su superioridad tecnológica, se precipitó hacia la trampa. Los cables se tensaron, inmovilizando las articulaciones del armazón enemigo mientras Julián, aplicando la técnica prohibida, sobrecargó su propio núcleo para propinar un golpe directo al reactor del atacante. El impacto fue brutal; el armazón de la Academia quedó inerte, pero el brazo derecho del Chatarra se fracturó con un chirrido agónico.

De vuelta en el taller, el aire palpitaba con un calor eléctrico. Julián observaba el brazo derecho, ahora una masa de metal poroso y extraño. La interfaz proyectó un mensaje en rojo violento: Incompatibilidad biológica: 42%. Con un pulso tembloroso, acercó un trozo de blindaje reforzado del armazón enemigo a la articulación expuesta. En cuanto el metal tocó el núcleo azul, el aire se cargó de estática. No hubo soldadura; el núcleo emitió un pulso de luz, un latido metálico que recorrió el chasis como una descarga nerviosa. El metal extraño se licuó, extendiéndose como zarcillos de mercurio para fusionar la pieza nueva con la estructura original. Julián soltó un grito ahogado al sentir, a través de la conexión neuronal, cómo el metal se reformaba, adaptándose a sus comandos con una precisión antinatural. El Chatarra no solo estaba reparado; estaba evolucionando.

El Ciclo de Hierro comenzó bajo la luz cenicienta del amanecer. En la esclusa, el Chatarra emitía un quejido orgánico, como si los tendones de acero se tensaran bajo una piel de chatarra. Valeria Kross, impecable en su armazón de seda blanca, se acercó a la compuerta. Sus ojos escanearon la firma energética del armazón de Julián.

—Ese núcleo no es estándar, Varela —dijo ella, con una nota de duda en su voz—. Si Aris ve cómo el metal se fusiona con los restos de las batallas, te acusará de manipulación prohibida antes de que suene la campana.

Julián sintió una punzada de calor en la palma de su mano. El núcleo azul pulsaba, sincronizado con su propio ritmo cardíaco. La interfaz proyectó una nueva alerta: Incompatibilidad biológica: 14%. Ignoró el aviso y clavó la mirada en Valeria.

—Si Aris quiere mi cabeza, que venga a buscarla a la arena —respondió Julián, mientras el Chatarra daba un paso adelante, su chasis emitiendo un brillo azulado que desafiaba toda lógica académica. El armazón estaba cambiando, su estructura interna vibrando con una fuerza que amenazaba con devorar tanto a la máquina como a su piloto.

Valeria se acercó un paso más, bajando la voz hasta convertirla en un susurro cargado de peligro.

—Tengo acceso a los registros de mantenimiento de la Academia. Sé quién compró tu deuda. Si quieres sobrevivir al Ciclo, vas a necesitar más que un núcleo mutante. Pero mi ayuda tiene un precio que no se paga con créditos, Julián. ¿Estás dispuesto a perder tu libertad por una oportunidad de victoria?

Julián apretó los controles, sintiendo cómo el metal del Chatarra respondía a su tensión, fundiéndose aún más con su propia voluntad.

Member Access

Unlock the full catalog

Free preview gets people in. Membership keeps the story moving.

  • Monthly and yearly membership
  • Comic pages, novels, and screen catalog
  • Resume progress and keep favorites synced