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Chapter 7: Chapter 7

Kael llega al tercer nivel, pagando el costo de su progresión con fragmentos de su propia memoria. Tras ser detectado por la Tasadora, utiliza la 'Vista de Falla' para sabotear un nodo de energía, provocando un reinicio de sector que le otorga una ventana de diez minutos para escapar antes de ser purgado.

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Chapter 7

El aire del tercer nivel no era oxígeno, sino una estática metálica que le erizaba los vellos de la nuca. Kael se desplomó contra el muro de obsidiana, con los pulmones ardiendo. El cronómetro en su muñeca, un hilo rojo de luz agónica, parpadeaba con una urgencia que le taladraba el cráneo: 02:54:12. Su margen de supervivencia se estrechaba mientras la Torre purgaba los residuos de su intrusión.

—¿Dónde estoy? —susurró. Su propia voz sonó como un eco extraño, despojada de su tono habitual. Intentó buscar en su memoria el rostro de su tía, el olor a aceite de máquina y té de jazmín de su tienda, pero solo encontró un vacío gris, un borrón donde antes residía su ancla emocional. El precio de la «Manipulación de Flujo» se había cobrado su peaje antes de que pudiera consolidar su posición. El sistema, esa entidad fría que latía en su torrente sanguíneo, vibró con una satisfacción depredadora, procesando el recuerdo robado como combustible para estabilizar su firma energética.

—El costo de la verdad siempre se paga con pedazos de uno mismo, Kael —la voz del Mentor Oculto resonó directamente en su corteza cerebral, un fragmento de memoria que se fusionaba con su sistema, volviéndolo más fuerte y, a la vez, menos humano.

Kael apretó el puño. El libro de cuentas, oculto bajo su túnica, pesaba como una lápida. Cada página que descifraba revelaba la arquitectura de la Torre no como una estructura de poder, sino como una máquina de reciclaje de almas.

Al adentrarse en el mercado del tercer nivel, el entorno se transformó en un panóptico de cristal y acero. A cincuenta metros, la Tasadora de la Secta caminaba con paso gélido, flanqueada por centinelas cuyos visores escaneaban cada firma energética con precisión quirúrgica. Kael activó su «Vista de Falla». El mercado no era sólido; era una superposición de datos mal ensamblados, una red de vulnerabilidades que él podía manipular.

—Detectado residuo de flujo clase C en el sector cuatro —la voz de la Tasadora resonó, amplificada por los altavoces.

Kael sintió un tirón en su cordura. La imagen de su tía se desvaneció por completo, reemplazada por el plano técnico de un nodo de energía. No podía permitirse el lujo de la nostalgia. Mientras la Tasadora se acercaba, Kael sobrecargó el nodo central, fusionando el fragmento de memoria del Mentor con su sistema para forzar una ruptura en la realidad del sector.

La barrera de seguridad colapsó en una lluvia de chispas azules, pero el costo fue inmediato: una parte de su identidad se desprendió, dejándolo más frío, más eficiente, y más solo. La Tasadora se detuvo en seco, sus ojos buscando una presencia que ya se estaba disolviendo en las costuras de la Torre.

Reinicio de sector en 10:00.

Kael corrió hacia el callejón de servicio. La Torre estaba reiniciando el sector, sellando las salidas. Tenía diez minutos para encontrar la brecha hacia el siguiente nivel antes de ser borrado por el protocolo de limpieza. El sistema le mostraba la ruta, pero el precio de seguirla era el olvido total de quien solía ser. El poder era real, pero su humanidad se sentía ahora como una carga que se desprendía a cada paso. Con el cronómetro devorando su tiempo, Kael se lanzó al abismo, sabiendo que al otro lado no encontraría a su familia, sino solo el siguiente nivel de una escalera diseñada para devorarlo.

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