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Chapter 5: Chapter 5

Kael sobrevive a la purga inicial en el segundo piso, hackeando un nodo de energía para ocultarse. Se infiltra en el mercado, donde su estatus de 'Anomalía' lo convierte en el centro de las apuestas. Tras acceder a una cámara de memoria oculta y obtener la 'Manipulación de Flujo', Kael repele una emboscada de la Secta, consolidando su reputación como una amenaza pública que las élites ahora vigilan de cerca.

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Chapter 5

El aire en el segundo piso de la Torre no se respiraba; se masticaba. Tenía un regusto a ozono quemado y metal viejo, el subproducto de una purga estructural activa que hacía vibrar el pavimento bajo las botas de Kael. Se agazapó tras un pilar de piedra caliza, sintiendo cómo el cronómetro de purga en su muñeca —esa línea roja, persistente y cruel— marcaba menos de tres horas.

—Están cerrando el cerrojo —la voz del Mentor Oculto resonó en su mente, seca como el papel viejo—. Si esa onda de choque te alcanza, tu marca de 'Excluido' brillará como una bengala ante sus sensores.

Kael activó su 'Vista de Falla'. El mundo se tiñó de un gris espectral y las costuras de la realidad se revelaron como hilos de luz dorada, tensos y a punto de romperse. A pocos metros, un nodo de energía de la Secta zumbaba con arrogancia, alimentando el escáner que barría el sector. Kael sintió la presión en sus sienes; su propia marca, oculta bajo vendas, palpitaba en sincronía con el sistema.

—No es un escáner común —murmuró Kael, sus dedos moviéndose con la precisión de un relojero sobre la superficie del pilar—. Es un nodo de derivación. Si lo fuerzo, puedo crear un vacío de señal.

—Te costará el resto de tu vitalidad de reserva —advirtió el Mentor—. Pero si no lo haces, serás carne de purga.

Kael no dudó. Con un movimiento seco, inyectó su energía en la falla. El nodo estalló en una lluvia de chispas blancas, creando un punto ciego perfecto justo cuando una patrulla de la Secta pasaba a escasos centímetros, sus visores térmicos fallando al unísono. Se deslizó hacia el Mercado de Talentos, donde el aire era denso, cargado con el olor a desesperación de los que aún no habían sido purgados.

En las pantallas gigantes, su rostro —captado en el momento exacto en que forzó la entrada— ocupaba el centro. Debajo, el contador de recompensa subía con una velocidad obscena. La Tasadora, situada en una plataforma elevada, observaba la multitud con ojos fríos, buscando la anomalía que acababa de burlar su seguridad.

—Es un error del sistema —susurró uno de los corredores de apuestas—. Nadie de nivel cero sobrevive a la transición, y mucho menos causa un cortocircuito en el nodo del sector.

Kael apretó el libro de cuentas familiar contra su costado. Sus páginas, cubiertas de anotaciones crípticas de su tía, le revelaban ahora lo que nadie más veía: las fisuras en la infraestructura de la Torre. Mientras el mercado discutía si debían eliminarlo o capturarlo, Kael utilizó su 'Vista de Falla' para inyectar una sobrecarga mínima en el flujo, desviando los datos de su firma de poder hacia un servidor fantasma.

—La cámara de memoria está justo debajo de esa rejilla —instó el Mentor—. Si absorbes el fragmento, ganarás la 'Manipulación de Flujo'. Es la única forma de hackear el siguiente estrato.

Kael se deslizó por la rejilla, descendiendo a las entrañas del mercado. Al conectar su marca a la falla estructural, un dolor agudo le recorrió el brazo, pero el conocimiento inundó su sistema: la Torre no era un edificio, era una máquina de reciclaje de energía, y él tenía la llave maestra. Sin embargo, el proceso disparó una alerta. La Secta llegó a la puerta de la cámara segundos después.

Kael escapó por los conductos de ventilación, emergiendo en la periferia industrial. Tres cazadores, equipados con visores térmicos, escaneaban el callejón. Kael no esperó. Activó su habilidad, sobrecargando los dispositivos de los cazadores en una explosión de luz que dejó claro a todo el mercado que el 'Desechable' no era una presa, sino un depredador.

Al mirar las pantallas, Kael vio cómo las apuestas cambiaban: las élites ya no apostaban por su muerte, sino por qué tan alto llegaría antes de romper el sistema. Había ganado, pero el costo era total: ahora, la Tasadora tenía una ubicación precisa y una orden directa de eliminarlo antes de que alcanzara el tercer nivel. La Secta sabía que alguien estaba manipulando el sistema, y él era el único objetivo.

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