La grieta en el sistema
El cronómetro de mi interfaz parpadeaba en un rojo enfermo: 13:42:09 para el desmantelamiento forzoso. La deuda de 600,000 créditos pesaba más que el blindaje remendado de 'El Desguace'. Estábamos atrapados en el Nivel 3, un sector de desguace donde el aire sabía a ozono y metal oxidado, y el Auditor había cerrado las esclusas de salida.
—¡Leo, el nivel se está contrayendo! —gritó Kael, su voz distorsionada por la estática—. ¡Si no encontramos una ruta de recolección, el sistema nos purgará por ineficiencia!
No era solo una purga. Era una trampa. El Auditor nos había arrojado a una zona de alta presión, sabiendo que nuestros mechs no resistirían la ley de memoria del sector: Consumo por proximidad. Cuanto más cerca estuviéramos de otros, más rápido drenaba el sistema nuestra energía.
—Mantengan la formación cerrada, pero no se toquen —ordené, mientras mis dedos volaban sobre los controles. Sentí el componente prohibido que Valeria me entregó vibrar contra mi columna vertebral, ocultando mi firma energética bajo un ruido blanco artificial.
De pronto, el suelo tembló. Drones de purga, con sus chasis relucientes, emergieron de las sombras. No eran simples máquinas; eran extensiones del Auditor. Utilicé la firma energética que Valeria me ayudó a ocultar para redirigir el flujo de energía hacia los drones. En lugar de drenar a mi equipo, el sistema comenzó a succionar la energía de los atacantes. Los drones, privados de su núcleo, se desplomaron como marionetas a las que les cortaron los hilos.
Tras el combate, me refugié en los túneles de mantenimiento. El aceite quemado siseaba al contacto con los circuitos expuestos de 'El Desguace'. Había arrancado los núcleos de energía de los drones destrozados. Cada conexión que soldaba bajo la luz mortecina me costaba una punzada en la nuca; el sistema intentaba rastrear mi firma, pero el velo negro del componente prohibido lo impedía.
—Si el Auditor detecta esa fluctuación, te borrarán del registro antes de que puedas encender los motores —la voz de Valeria rompió el silencio. Estaba allí, con su uniforme de élite manchado de hollín, un contraste hiriente con la miseria del sector.
Ignoré su advertencia, concentrado en el cableado. Mis manos guiaron un filamento de energía hacia el chasis del mech. De repente, la interfaz no solo aceptó la pieza; la devoró. Una oleada de datos crudos inundó mi mente: no era solo un aumento de potencia, era una lectura de flujo. Podía ver cómo la Torre, ese laberinto de acero y muerte, bombeaba energía vital de los pilotos para alimentarse a sí misma. Mi mech estaba mutando, integrando la tecnología de mis enemigos para volverse algo que el sistema no podía predecir.
Valeria se acercó, sus ojos reflejando una mezcla de terror y fascinación. —Estás integrando su propia tecnología... Leo, esto es una sentencia de muerte, pero también es la única forma de subir.
—Es la única forma de no ser comida para la Torre —respondí, sintiendo cómo 'El Desguace' se estabilizaba con un rugido nuevo, más profundo.
Pero el Auditor no estaba ciego. En la plataforma de lanzamiento, mientras me preparaba para el ascenso al Nivel 4, el zumbido del sistema cambió. Una línea de código rojo, parpadeante y agresiva, apareció en mi consola. El Auditor intentaba un formateo remoto.
—¿Crees que puedes borrarme como a un archivo basura? —murmuré.
El brazo derecho del mech chisporroteó mientras el sistema de navegación colapsaba. El Auditor no estaba jugando; estaba ejecutando una limpieza total. Sentí el frío del vacío, pero en lugar de resistirme, dejé que el comando de formateo entrara. Mi mech, ahora equipado con la capacidad de absorber tecnología, no rechazó el código: lo devoró. Transformé el ataque del Auditor en una actualización de mis propios actuadores.
El Auditor, desde su torre, debió ver cómo sus datos se perdían en el pozo sin fondo de mi sistema. El Nivel 4 se abrió ante mí, pero el costo era claro: ya no era solo una anomalía, era una amenaza directa al corazón de la Torre. El Auditor no volvería a enviar drones; ahora, vendría por mí en persona.