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Chapter 6: El ascenso vertical

Kaelen es ascendido al Nivel Medio, donde descubre que la vigilancia es constante y su mech es tratado como una anomalía técnica. Tras un examen médico hostil y una tensa reunión con mentores, Kaelen se ve envuelto en una investigación por una señal de radio extraña emitida por su Módulo. Valeria lo desafía a una prueba práctica, revelando que el ascenso es una trampa diseñada para observar su tecnología prohibida.

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El ascenso vertical

El ascensor de carga no subía: castigaba. Kaelen sentía la presión en las rodillas, en la venda del antebrazo y en el diente partido de la tarde anterior. A medida que la plataforma de rejilla trepaba por el eje central de la Torre de Hierro, el aire cambiaba. Abajo quedaban el óxido, las goteras y el olor a grasa quemada. Arriba, el Nivel Medio prometía aire filtrado, desinfectante caro y una vigilancia que no perdonaba errores.

A su lado, el Chatarrero-7 ocupaba media plataforma, inclinado por las fijaciones de seguridad. Las abrazaderas le mordían el chasis, y una luz ámbar recorría las grietas del blindaje, delatando su integridad estructural: 41%. Bajo el visor, el Módulo Prototipo palpitaba, una segunda respiración ajena que drenaba energía de sus nervios. El archivo de 'Lectura de batalla' seguía procesándose, reordenando protocolos y exigiendo más combustible del que Kaelen podía ofrecer.

—No toque los controles —ordenó el técnico de admisión, sin mirarlo.

Dos guardias con rifles de supresión magnética flanqueaban la plataforma. El técnico escaneó su tableta y frunció el ceño: —Firma térmica irregular. Desviación de control al 25%. Es una anomalía, no un estudiante.

Kaelen guardó silencio. Su nombre, su rango recién ascendido y el estado provisional de su unidad parpadeaban en la pantalla lateral: Unidad bajo supervisión. Examen médico postcombate en diez minutos.

El ascensor se detuvo con un golpe seco. Las puertas se abrieron hacia un corredor blanco, pulido hasta la violencia. El silencio era tan absoluto que resultaba opresivo. Kaelen fue conducido a una galería de cristal opaco. A través de los paneles, vio estudiantes con uniformes impecables cruzando patios con fuentes de agua reciclada. Todo estaba diseñado para que el recién llegado sintiera su propia suciedad.

En la enfermería, el examen fue una inspección técnica. Los sensores barrieron su cuerpo y el mech, comparando cada dato con los registros oficiales.

—El desgaste no corresponde a un esfuerzo normal —dijo el médico, observando la cicatriz fresca en el antebrazo de Kaelen.

—No compito en condiciones normales —respondió Kaelen, manteniendo la mirada.

La pantalla proyectó los datos: 41% de integridad, 25% de desviación. Los médicos intercambiaron miradas de desaprobación. —Tu unidad queda autorizada de forma provisional. Cualquier error futuro será interpretado como negligencia deliberada.

Al salir, Kaelen fue llevado a la sala de asignación de mentores. Allí, Valeria lo esperaba junto a una columna, impecable y fría. El instructor senior, con el cuello rígido, le lanzó un panel de opciones: —Tiene dos caminos. El profesor Haldor, para investigación de seguridad, o la instructora Sereia, de los escuadrones de demostración. O firma con una facción, o será descartado en la próxima evaluación.

—¿Y si no acepto a ninguno? —preguntó Kaelen.

—Entonces mañana veremos cuánto tarda su unidad en colapsar.

En ese instante, el Módulo vibró. Una señal de radio, tenue pero codificada, atravesó el canal de mantenimiento del mech. Los técnicos en la sala se tensaron. Los paneles del techo iluminaron trazas de espectro que no pertenecían a la red de la Torre.

—¡Aíslen el canal! —gritó el instructor.

Valeria dio un paso al frente, sus ojos fijos en Kaelen. —Interesante —murmuró, con una nota de peligro en la voz.

Kaelen comprendió que el tablero había cambiado. Ya no era solo un examen; era una investigación sobre el origen de la anomalía que lo mantenía vivo. Al regresar a su dormitorio, encontró una notificación en su pulsera: Mañana, evaluación práctica interna. Participación obligatoria.

Antes de apagar el panel, un mensaje privado de Valeria apareció en su visor: Mañana, en la plataforma de evaluación. No intentes impresionar a nadie con trucos de los niveles bajos.

Kaelen escribió su respuesta antes de que el Módulo terminara de procesar el último archivo de batalla: Ven sola.

La contestación llegó al instante: Eso sería perder tiempo.

Kaelen cerró el panel y se quedó en la oscuridad. La promoción al Nivel Medio no era una recompensa: era una jaula más elegante, y allí lo esperaban reglas nuevas, ojos más fríos y una vigilancia que no perdonaba errores.

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