Habitaciones separadas
El estudio de Adrián olía a cuero viejo y a una frialdad que no era climática, sino estructural. Elena dejó caer el dossier sobre la caoba oscura. El golpe fue seco, un eco que murió demasiado rápido en la inmensidad del penthouse. Las fotografías, fechadas tres meses antes de su primer encuentro, mostraban a Mateo en el parque, capturado por un lente profesional desde un sedán negro.
—Dime que es un error de archivo, Adrián —dijo Elena. Su voz era un hilo tenso, pero firme. Se
Preview ends here. Subscribe to continue.