Secretos bajo la lluvia
El estacionamiento del centro financiero no era un lugar para conversaciones privadas, pero era el único donde el eco de los pasos de un extraño no se perdía entre el mármol. Elena mantenía a Mateo pegado a su costado, sintiendo el pulso acelerado del niño contra su muslo. Julián, a pocos pasos, no miraba el coche, sino las sombras que se alargaban entre las columnas de concreto con la precisión de un hombre que esperaba un ataque.
—No mires atrás —ordenó Julián. Su voz no era una petición, sino una instrucción táctica. Su mano, firme, se cerró sobre el hombro de Mateo, ocultándolo tras la solapa de su abrigo de lana.
El
Preview ends here. Subscribe to continue.