Alianzas de cristal
El mármol del vestíbulo de la residencia Varela no era un suelo, era un espejo que devolvía una imagen que Elena apenas reconocía: una mujer que, hace apenas doce horas, creía estar negociando su salvación, pero que ahora se veía atrapada en una red tejida tres años antes. Sobre la mesa de ébano, el dossier de vigilancia permanecía abierto. No era un archivo de seguridad; era un inventario de su vida, una bitácora de cada paso que había dado ella y cada palabra que Mateo había aprendido a pronunciar.
—El taller será confiscado antes de que el sol se ponga —la voz de Julián, afilada y desprovista de cualquier calidez, cortó el air
Preview ends here. Subscribe to continue.