Duelo en la sala de juntas
El aire en la sala de juntas del Hospital Varela no olía a desinfectante, sino a dinero quemándose. La caoba de la mesa principal, pulida hasta el brillo del espejo, reflejaba la tensión de los accionistas, quienes evitaban el contacto visual con el Patriarca. Este, con el rostro congestionado y la mandíbula apretada hasta casi fracturarse, intentaba mantener la compostura mientras la pantalla gigante a sus espaldas mostraba un gráfico de flujo de caja que desmentía cada una de sus palabras.
—Es una manip
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