La calma antes del contraataque
El aire en el pasillo de quirófanos del Hospital Varela no olía a medicina, sino a dinero quemado y miedo corporativo. Julián Varela caminaba con una calma que cortaba la tensión del ambiente como un escalpelo de acero frío. A pocos metros, el Patriarca Varela, cuya autoridad se había desmoronado en menos de una hora, intentaba recuperar el aliento bajo la mirada gélida de los inversores.
—Esto ha sido un procedimiento no autorizado, Julián —espetó el Patriarca, su v
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