Novel

Chapter 8: Cuenta regresiva crítica

Julián logra infiltrarse en el hospital tras el cierre de emergencia, pero es acorralado en la oficina de Salazar tras recuperar el 'Libro Negro', dejando el destino de Marisol y su propia seguridad en un punto crítico.

Release unitFull access availableSpanish / Español
Full chapter open Full chapter access is active.

Cuenta regresiva crítica

El Hospital Metropolitano no se cerró con un aviso, sino con un chasquido metálico que recorrió toda la estructura. A las 22:14, las puertas giratorias se bloquearon, los ascensores se detuvieron entre pisos y el sistema de ventilación cambió a un zumbido de baja frecuencia que vibraba en los dientes. Julián Ramírez, empapado por la lluvia de la capital, se quedó mirando su reflejo en el cristal blindado. En la pantalla de su teléfono, el contador parpadeaba con una crueldad matemática: 58:00:00.

Marisol estaba dentro. El Sector 9, una zona de cuidados críticos que ahora era, a todos los efectos, una cámara de vacío.

Julián no intentó forzar la entrada principal; los guardias privados, con sus uniformes tácticos y armas visibles, patrullaban el perímetro como si esperaran una incursión militar. Se deslizó hacia el área de carga, donde el olor a basura hospitalaria y desinfectante se mezclaba con el aire frío. Sacó el comunicador analógico, el único dispositivo que el firewall de Salazar no podía rastrear.

—Elena —susurró, con la voz quebrada por el frío y la adrenalina—. El hospital está en cuarentena total. ¿Qué está pasando ahí dentro?

La voz de Elena Morales llegó entrecortada por la estática.

—Salazar ha activado el protocolo de purga física. No es solo digital, Julián. Están moviendo a los pacientes de alto costo a una zona muerta para que, cuando el sistema se reinicie, no queden registros de su existencia. Si tu hermana está en el Sector 9, la están preparando para el traslado. Aranda está supervisando la operación personalmente.

—Dime cómo entrar. Ahora.

—El conducto de mantenimiento del nivel -2. Es la única ruta que no está conectada al nodo central de seguridad. Pero si te ven, no habrá juicio. Te borrarán igual que a los expedientes.

Julián guardó el comunicador y se arrastró hacia la rejilla de ventilación. El metal oxidado le cortó la palma de la mano, pero no sintió el dolor. Solo el peso de la deuda: la vida de su hermana por la verdad que él no pudo proteger a tiempo. Al entrar en el conducto, el sonido de las botas tácticas resonando en el linóleo se convirtió en el metrónomo de su propia ejecución.

Se asomó por una rejilla en el nivel -2. Abajo, el Dr. Aranda, su antiguo mentor, tecleaba con una precisión quirúrgica. En la pantalla, los nombres de pacientes se desvanecían bajo la etiqueta: Proyecto Lázaro: Optimización Presupuestaria.

—Eliminen los logs de acceso de la Dra. Morales —ordenó Aranda a un guardia—. No quiero ni un rastro de su intrusión.

Julián esperó a que se alejaran. Saltó al suelo con un golpe seco, sus dedos volaron sobre la consola. El archivo no era solo una lista; era un mapa de la corrupción. El 'Libro Negro'. Al extraer el USB, una luz roja comenzó a parpadear. Una alarma silenciosa.

Corrió hacia la oficina administrativa, atravesando pasillos donde las luces de emergencia parpadeaban como un latido agónico. Al forzar la puerta de Salazar, el silencio fue absoluto. El Dr. Salazar estaba sentado en la penumbra, con un expediente físico —el de Marisol— sobre el escritorio.

—Sabía que tu insistencia terminaría siendo tu sentencia, Julián —dijo Salazar sin levantar la vista.

El cerrojo electrónico de la oficina se activó con un clic definitivo. Julián estaba atrapado. Salazar levantó la vista, entrelazando los dedos. La trampa estaba cerrada.

Member Access

Unlock the full catalog

Free preview gets people in. Membership keeps the story moving.

  • Monthly and yearly membership
  • Comic pages, novels, and screen catalog
  • Resume progress and keep favorites synced