Consecuencias y lealtad
El aire en la sala de juntas del piso 40 era tan denso que parecía asfixiar a los presentes. Julián permanecía de pie frente al ventanal, observando cómo la ciudad se extendía bajo sus pies como un tablero de ajedrez donde él acababa de sacrificar a la reina. Sobre la mesa de caoba, el expediente con la transferencia de activos a nombre de Elena yacía abierto, una sentencia de muerte para su control absoluto sobre la corporación.
—Has perdido la cabeza, Julián —sentenció el abogado corporativo, un hombre cuyos ojos desprendían un desprecio apenas contenido—. Transferir el grueso de las participaciones a una mujer sin linaje, bajo el pretexto de un compromiso que todos sabemos es una farsa, no es una estrategia. Es un su
Preview ends here. Subscribe to continue.