Novel

Chapter 3: El peldaño de los elegidos

Elian sobrevive a la inspección de Valeria manipulando el cristal de energía para que parezca inerte. Valeria, humillada, fuerza un duelo público donde Elian utiliza la 'Resonancia del Vacío' para drenar la energía del estadio y derrotarla, ascendiendo al top 50. Kaelen revela que el cristal es un sello de supresión colocado por la familia Solís, marcando el inicio de una persecución sistemática.

Release unitFull access availableSpanish / Español
Full chapter open Full chapter access is active.

El peldaño de los elegidos

El aire en la celda de Elian Vane era denso, cargado con el olor a ozono y el sudor frío de quien sabe que su tiempo se ha agotado. Valeria Solís no entró; invadió. Sus botas de seda reforzada con escamas de draco golpearon el suelo de piedra con una precisión rítmica que marcaba el paso de una ejecución, no de una inspección.

—El fraude termina hoy, Elian —dijo Valeria, sin molestarse en mirar los jergones. Su voz, clara y gélida, resonó en el habitáculo—. Los inspectores de la Academia han detectado una anomalía en tu flujo de energía. Entrega el cristal. Si lo haces ahora, quizás tu linaje conserve al menos el derecho a la servidumbre.

Detrás de ella, dos inspectores con visores de rango ámbar —el color de la burocracia que se alimenta de los débiles— escaneaban la celda. Elian sintió el peso del cristal bajo su túnica. Era una reliquia, una piedra de desecho que, bajo la técnica de la Resonancia del Vacío, se había convertido en su única arma. Si lo entregaba, su ascenso moría. Si se negaba, la expulsión era inmediata.

Elian se puso en pie, forzando una calma que no sentía. Sus dedos se cerraron sobre el cristal, inyectando un hilo de su propia vitalidad. El artefacto zumbó, un calor abrasador recorriendo sus venas mientras la realidad a su alrededor se distorsionaba. Elian forzó el flujo hacia el artefacto, sintiendo cómo su propia fuerza vital se evaporaba como rocío bajo un sol implacable. Ante los ojos de los inspectores, la luz del cristal se tornó opaca, grisácea, absolutamente carente de esencia espiritual.

—¿Esto es todo, "prodigio"? —se burló el inspector jefe, arrebatándoselo con un gesto de desdén—. Es un pedazo de vidrio sin valor. Ni siquiera para un aprendiz de tercer nivel.

Elian se desplomó contra la pared apenas cerraron la puerta, con las manos temblando de fatiga. Había ganado tiempo, pero el precio fue un vacío gélido en su pecho. Apenas unos minutos después, el Maestro Kaelen apareció en la penumbra del pasillo, su rostro una máscara de cinismo cansado.

—Has sobrevivido a la inspección, pero Valeria no es de las que olvidan —siseó Kaelen, entrando en la celda—. Ha forzado un duelo público en la Arena de Mármol. Si pierdes, no solo te expulsan; tu linaje será despojado de sus tierras. La Academia no tolera parásitos que se atreven a brillar sin permiso.

El duelo comenzó bajo un cielo de plomo. El mármol de la Arena de los Lotos estaba manchado por la ambición de generaciones. Valeria dominaba con técnicas de élite, sus arcos de energía pura cruzando el aire con una precisión insultante. Elian, consumido por la Resonancia del Vacío, se movía al límite de sus fuerzas. Cada esquiva era un gasto de vida. Conectó el cristal al visor de la arena, un movimiento prohibido que Kaelen le había susurrado como única salida. Al activar la técnica, el cristal comenzó a drenar el aura residual de los espectadores, convirtiendo la energía del estadio en un arma propia.

Elian canalizó esa energía drenada en un golpe preciso que rompió el escudo de Valeria. El estallido fue cegador. Cuando el polvo se asentó, el visor de la Academia, confundido por el flujo anómalo, registró un ascenso meteórico para Elian, catapultándolo al top 50. Valeria cayó de rodillas, su aura parpadeando con una inestabilidad que delataba la fragilidad de su supuesto talento. Elian no celebró; sabía que el sistema acababa de marcarlo como una anomalía que debía ser eliminada.

De vuelta en su celda, bajo la luz errática de una lámpara, Elian examinó el cristal con Kaelen. Las fracturas revelaban una geometría prohibida. Kaelen pasó un dedo por las inscripciones, su voz cargada de una codicia mal disimulada.

—No es un desecho, Elian. Es un sello de supresión de grado mayor. Alguien encadenó tu flujo hace décadas para alimentar el sistema central de la Academia. Y por la firma de la inscripción... fue la familia Solís.

Elian sintió una frialdad metálica. La traición no era un accidente; era un diseño. Mientras apretaba el cristal, una notificación del sistema de la Academia parpadeó en su visor: el próximo ciclo de pruebas comenzaba al amanecer, y esta vez, el nivel de dificultad había sido ajustado específicamente para su nuevo rango. La cacería acababa de empezar.

Member Access

Unlock the full catalog

Free preview gets people in. Membership keeps the story moving.

  • Monthly and yearly membership
  • Comic pages, novels, and screen catalog
  • Resume progress and keep favorites synced