Bajo la mirada pública
El despacho de Julián, forrado en caoba y silencio, ya no era una jaula de oro, sino un tablero de mando. Elena dejó el sobre lacrado sobre el escritorio. Sus dedos rozaron la superficie fría con una firmeza que, semanas atrás, le habría resultado imposible.
—El 'Proyecto Remanente' está completo —dijo ella, manteniendo la vista fija en los ojos grises del hombre que, hasta hace poco, la veía como un activo descartable—. He incluido los desvíos de capital hacia Panamá. Ricardo no podrá desmentirlo sin abrir una investigación que lo destruirá a él primero.
Julián no abrió el sobre. Se quedó observándola con una quietud depredadora que volvía el aire denso. —Esto te pone en el centro de la tormenta, Elena —advirtió, su voz despojada de la fria
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