Novel

Chapter 9: La Purga de Kaelen

Leo descubre que el examen final es una ejecución masiva orquestada por Kaelen y la Corporación Vane. Organiza a los estudiantes de bajo rango en una red táctica compartida usando su módulo Icarus, aceptando el riesgo de colapso físico para sobrevivir a la purga.

Release unitFull access availableSpanish / Español
Full chapter open Full chapter access is active.

La Purga de Kaelen

La sangre, espesa y con un regusto metálico, goteaba sobre el teclado holográfico del taller. Leo se limpió la nariz con el dorso de la mano, dejando una mancha roja sobre el chasis del Cargador-V. La integridad estructural del mech parpadeaba en un rojo agónico: 30%. El módulo Icarus, incrustado en el núcleo como un parásito de tecnología prohibida, no solo drenaba la energía del sistema; estaba reescribiendo el código de respuesta neuronal de Leo. Cada intento de estabilización enviaba una descarga eléctrica por su columna, un recordatorio de que su propio sistema nervioso era el siguiente componente en la lista de desgaste.

La puerta del taller siseó. Valeria Soler entró, sus botas resonando con una elegancia que contrastaba con la chatarra. Sus ojos escanearon el mech antes de detenerse en la hemorragia de Leo.

—Kaelen ha cerrado el acceso a los servidores externos —dijo ella, ignorando el estado de Leo—. Ha formalizado la purga. Mañana, durante el examen final, los estudiantes de bajo rango serán expulsados. Tú encabezas la lista negra.

Leo soltó una carcajada seca que terminó en un acceso de tos. —¿Vienes a entregarme tú misma o a ver cómo me consumo antes de que él lo haga?

Valeria se acercó, invadiendo su espacio. —Vengo a sobrevivir. Si caes tú, mi telemetría sobre tu rendimiento se convierte en evidencia de mi complicidad. Necesito que ese trasto funcione.

Leo se puso en pie, tambaleándose. Sabía que no podía confiar en ella, pero la necesitaba. Mientras Valeria se encargaba de ocultar la firma energética de Leo en el registro de la academia, él se infiltró en los servidores centrales. El aire en el núcleo de datos sabía a ozono y circuitos sobrecalentados. Sus dedos bailaban sobre la interfaz, ignorando el temblor en sus manos. Al acceder a los archivos encriptados de Kaelen, una ventana emergente se desplegó: Protocolo de Limpieza de Activos: Estudiantes de Bajo Rango - Pendiente de Ejecución - Examen Final.

El corazón de Leo dio un vuelco. No era una auditoría; era una ejecución sistemática. La lista contenía los nombres de todos los chatarreros que habían confiado en él. Todos marcados como: Sujetos de prueba descartables. El último nombre era el suyo: Valenti, Leo. Prioridad de eliminación: Máxima. Al descargar la lista, el sistema lanzó una alarma. Kaelen había activado un rastreador de hardware. Leo apenas logró escapar por los conductos de ventilación, con el eco de las botas de seguridad resonando tras él.

Reunió a los estudiantes de bajo rango en el Hangar 4. El lugar olía a desesperación. Leo se apoyó contra su Cargador-V, sintiendo el metal vibrar con la inestabilidad del núcleo.

—Kaelen no va a expulsarnos por las notas —dijo Leo, su voz cortando el aire—. Va a borrarnos. El examen final es un matadero diseñado por la Corporación Vane para calibrar sus armas experimentales. Si entramos sin un plan, seremos solo datos de telemetría.

—¿Y qué sugieres? —preguntó un chatarrero—. ¿Retirarnos significa deuda de por vida?

—No vamos a retirarnos —respondió Leo, conectando un cable de diagnóstico—. Mi Icarus es un nodo de red. Si todos sincronizan sus sistemas de soporte vital con mi unidad, crearemos una red de seguridad compartida. Kaelen espera piezas individuales. Si nos movemos como un enjambre, podemos sabotear sus sensores de telemetría desde dentro.

El silencio fue absoluto hasta que los estudiantes asintieron, uno a uno. Aceptaron el costo: el Icarus consumiría la energía de todos, dejando a Leo como el único con capacidad de maniobra, un sacrificio que lo dejaba al borde del colapso físico.

El anuncio llegó a través de los altavoces de la academia, resonando en la plaza central con una frialdad gélida. El Director Kaelen, con su uniforme impecable, miraba a los estudiantes desde la torre de mando.

—Atención, alumnos de los sectores de bajo rango —resonó la voz metálica—. Tras una auditoría exhaustiva, se ha detectado una inestabilidad sistémica inaceptable. A partir de este momento, se declara la Purga Oficial. El examen final se llevará a cabo con munición real. Se autoriza el uso de fuerza letal para eliminar cualquier activo que comprometa la integridad del campo de pruebas.

Leo miró a Valeria. Ella estaba tensa, pero sus ojos brillaban con una determinación oscura. Las puertas del campo de pruebas comenzaron a abrirse, revelando una arena llena de trampas y drones de combate. Leo subió a la cabina de su Cargador-V. Sabía que, al activar el módulo, el dolor sería insoportable, pero era su única oportunidad de convertir la matanza de Kaelen en una rebelión. El examen había comenzado.

Member Access

Unlock the full catalog

Free preview gets people in. Membership keeps the story moving.

  • Monthly and yearly membership
  • Comic pages, novels, and screen catalog
  • Resume progress and keep favorites synced