Novel

Chapter 6: Datos prohibidos

Kael se infiltra en un nodo de datos del Nivel 11 para desencriptar el log del Cazador. Tras una sobrecarga neuronal, descubre que Aethelgard es una nave estelar y localiza el motor de singularidad. Valeria lo intercepta, pero Kael escapa tras un pulso electromagnético, dejando su frame en estado crítico mientras se abre el acceso al Núcleo de mando.

Release unitFull access availableSpanish / Español
Full chapter open Full chapter access is active.

Datos prohibidos

El zumbido del Nivel 11 no era el murmullo metálico del desguace; era un siseo eléctrico, estéril y punzante que le taladraba los dientes. Kael estaba encajado en un nicho de mantenimiento tras un servidor de datos, con el Cazador gimiendo en silencio. El disipador de grafeno, su única victoria real en el Nivel 12, emitía un brillo azulado que delataba su posición si la seguridad de la academia ajustaba sus escáneres térmicos un grado más. Tenía menos de cuatro minutos antes de que el escuadrón de purga, rastreando la firma térmica única de su frame, sellara el nodo.

—Conéctate —gruñó Kael. Su voz sonó como lija en el espacio confinado. Clavó el cable de interfaz neuronal directamente en el puerto del servidor. El impacto fue instantáneo: una descarga de información pura, cruda y sin filtrar, le golpeó la corteza cerebral. No eran solo datos; eran fragmentos de la memoria de Aethelgard. La torre no era un edificio, era una nave estelar en letargo, y el Cazador no era un simple frame, sino el código de acceso, la llave maestra que los niveles superiores habían intentado borrar durante siglos. La sobrecarga hizo que sus ojos sangraran. El sistema de refrigeración del Cazador chirriaba, al límite de la fusión. Cada segundo conectado era un paso más hacia la muerte cerebral, pero en la pantalla de su visor, el log de datos prohibido se desencriptaba. Progreso: 64%.

El aire en el taller clandestino olía a ozono quemado y refrigerante sintético. La voz de Vargas crepitaba a través del comunicador cifrado, cargada de una urgencia que rara vez mostraba.

—Kael, corta la conexión. Los circuitos de refrigeración están al rojo vivo. Si el núcleo colapsa, te freirás el sistema nervioso antes de que la purga llegue a la puerta.

Kael no respondió. Sus dedos se clavaban en los controles, ignorando el dolor punzante en sus sienes. El log de datos no solo eran números; eran planos. Una estructura colosal se desplegaba ante sus ojos, revelando la verdadera naturaleza de Aethelgard: un arca de acero varada en el tiempo. La ubicación del motor de singularidad brilló en un tono dorado, un faro de energía pura oculto en el corazón del núcleo de mando, el nivel más alto y restringido de la torre.

—No puedo parar ahora, Vargas. Si pierdo este hilo, la purga nos alcanzará de todos modos —siseó Kael. Su visión se volvió borrosa, pero el mapa se grabó en su memoria: el motor estaba custodiado por una red de seguridad que solo el Cazador podía eludir.

La puerta neumática siseó al deslizarse. El zumbido de los servos de alta gama de Valeria era inconfundible. Ella no caminaba, patrullaba, y su sola presencia alteraba la presión atmosférica del cubículo.

—Tu firma térmica es una anomalía, Kael —dijo ella, su voz gélida contrastando con el calor que emanaba el Cazador—. Los registros de la Academia te marcan como objetivo de purga, pero estás aquí, jugando con hardware de la Gran Purga como si fueras un chatarrero con suerte.

Kael cerró la interfaz neuronal, ocultando el mapa del núcleo. Frente a él, el disipador humeaba.

—No es suerte, Valeria. Es superioridad —respondió Kael, manteniendo su mano sobre la palanca de emergencia—. Tú sigues las reglas de una nave que ni siquiera sabes que está en reposo. Yo estoy reparando la realidad.

Kael activó el pulso electromagnético de emergencia. Una descarga de estática azul inundó el taller, inutilizando los sensores de Valeria y creando un cortocircuito en las luces de la sala. Aprovechando el caos, Kael se lanzó hacia el conducto de ventilación que conducía al Nivel 10.

El acceso al Núcleo se alzaba como una cicatriz vertical en la pared del Nivel 10: una compuerta hexagonal sellada con pulsos de luz violeta. Kael llegó arrastrando al Cazador, el disipador ya humeando por dentro. Cada paso hacía crujir las placas del frame; el sistema de refrigeración había colapsado del todo tras el pulso.

—Temperatura núcleo: 1873 K —advirtió el sistema—. Fallo catastrófico en 4:12.

Cuatro minutos antes de que el reactor se convirtiera en una bomba de plasma. Kael apoyó la palma contra el lector biométrico. La compuerta vibró, revelando el camino hacia el corazón de la nave. El log se desencriptó por completo, mostrando que el núcleo de energía no solo era la fuente de poder de la academia, sino la llave para el despertar de la nave. Pero mientras la puerta se abría, las alarmas de la torre cambiaron de tono. Los jueces de la academia habían detectado el acceso forzado. El Cazador, con su refrigeración muerta y su núcleo al rojo vivo, estaba a punto de ser expuesto ante toda la élite académica en la prueba pública inminente.

Member Access

Unlock the full catalog

Free preview gets people in. Membership keeps the story moving.

  • Monthly and yearly membership
  • Comic pages, novels, and screen catalog
  • Resume progress and keep favorites synced