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Chapter 3: La Torre se Abre

Kaelen escapa de Vane hacia el Nivel 2, donde el sistema lo marca como intruso. Tras una tensa comunicación con Valeria, Kaelen se ve forzado a atacar a un centinela de élite para obtener recursos. La victoria desbloquea el Nivel 3, pero aumenta su deuda familiar, dejándolo atrapado en un ciclo de ascenso forzado.

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La Torre se Abre

El zumbido del cañón de pulso de Vane hizo vibrar el chasis del mecha de Kaelen, arrancando chispas de su hombro izquierdo. La advertencia de Integridad Estructural: 18% parpadeó en rojo sobre su retina, una cuenta regresiva hacia el desguace total. Kaelen no miró atrás; el sonido de los drones de élite de Vane rasgando el aire era una sentencia de muerte que no admitía apelación.

Se lanzó hacia la compuerta de transición del Nivel 2, un arco de metal reforzado que separaba los suburbios de chatarra del territorio de los privilegiados. Justo cuando un proyectil de plasma impactó a centímetros, Kaelen se deslizó por el hueco estrecho. Los cerrojos blindados se sellaron con un estruendo sordo, cortando el acceso a sus perseguidores. En el silencio absoluto del otro lado, su interfaz se reinició violentamente: Intruso de Bajo Nivel detectado. Acceso restringido. Cronómetro de supervivencia: 23:00:00.

El aire en el Nivel 2 sabía a ozono y metal quemado, una diferencia brutal comparada con el aire viciado de los desguaces. Kaelen se hundió en una cavidad de mantenimiento, con el chasis de su mecha, un armatoste de piezas recicladas con una eficiencia del 85%, crujiendo bajo la presión. La interfaz parpadeó con un rojo violento: Eficiencia estructural: 62%. El coste de la huida era evidente. Cada articulación de su máquina era un recordatorio físico de que el riesgo había superado a la recompensa.

—No te muevas, Kaelen —la voz de Valeria chisporroteó en el canal privado, distorsionada por la interferencia de la Torre—. Vane ha bloqueado los nodos de energía del sector. Si intentas salir por la ruta principal, te convertirán en chatarra antes de que des el primer paso.

Kaelen apretó los dientes, sintiendo el calor del núcleo de energía subiendo por la espina dorsal del mecha. Tenía 23 horas para la siguiente cuota de deuda. La presión en su pecho no era solo por los créditos; era la dignidad de su familia, ahora expuesta en el Rango 842 de la Torre. Su nombre era una mancha en el registro de los niveles superiores, una anomalía que Vane no permitiría que sobreviviera al amanecer.

—No puedo quedarme aquí, Valeria. El sistema me está drenando solo por existir en este nivel —respondió, mientras observaba el mapa táctico. Los centinelas de Vane patrullaban el corredor exterior con una precisión rítmica, sus sensores barriendo cada centímetro de la zona.

—Escúchame. He estado analizando los datos que enviaste —dijo ella, con una urgencia que no le permitió dudas—. El Nivel 2 contiene Núcleos de Memoria. Si hackeas uno, podrías pagar la deuda de golpe, pero el acceso está protegido por un centinela de élite. Es un suicidio, pero es tu única salida.

Kaelen aceptó el riesgo. Se movió por una ruta de mantenimiento oculta, una grieta en el código de la Torre que solo él podía ver. Al llegar a la cámara del núcleo, un centinela de Vane, una mole de acero cromado, bloqueaba el paso. Su cañón rotativo giró con un clic rítmico, bloqueando su objetivo.

—Chatarrero —la voz del piloto resonó a través de los altavoces, cargada de desprecio—. El comandante Vane ha puesto precio a tu cabeza. Tu deuda termina aquí.

Kaelen no respondió. Su sistema brilló con un tono ámbar. Activó un fragmento de memoria de la Torre, un código antiguo que, por un segundo, anuló los escudos del centinela. Kaelen disparó. El impacto desintegró el núcleo del enemigo, pero la reacción en cadena hizo que su propio mecha se desplomara, con el chasis al borde de la desintegración total.

La Torre vibró. Una voz fría anunció: Victoria confirmada. Acceso al Nivel 3 desbloqueado. Deuda familiar: Reajustada al alza. La puerta del Nivel 2 se selló detrás de él. No había vuelta atrás, solo ascenso. Un fragmento de memoria de la Torre susurró un código en su mente: la llave para anular los escudos de los centinelas de élite, pero el precio de usarlo sería su propia estabilidad estructural.

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