La casona marcada para la venta
Mateo llega a la casona-taller familiar y encuentra un aviso legal de venta con fecha exacta: en cuatro días el refugio pasará a manos hostiles. La cerradura rota revela que alguien entró antes, no para robar dinero sino para buscar una prueba escondida. Enfrenta a Irene, cuya resistencia confirma que la casa guarda algo comprometedor, mientras la vecina doña Elba aporta un testimonio que prueba movimiento extraño la noche anterior. Al hallar un plano doblado con una marca reciente y la palabra "intermedio", Mateo entiende que existe una pieza oculta dentro de la propiedad y que la comunidad puede romperse si la verdad sale mal. El capítulo cierra con la revelación de que la primera prueba ya fue robada y que la investigación comenzó tarde porque el enemigo ya estaba moviendo piezas.