El peso de las llaves frías
Lucía llega al local familiar con la intención de liquidar la propiedad, pero se encuentra con una cerradura trabada y la resistencia silenciosa de Doña Elvira. A través de un ritual de té que la obliga a detener su plan de venta, Lucía comienza a comprender que el local es un ecosistema que depende de su cuidado. La aparición de Mireya con un ultimátum administrativo cierra la posibilidad de una huida fácil.