Chapter 7
La purga de los leales
A la mañana siguiente del banquete, Julián ingresa a la cocina de El Laurel y detecta de inmediato sabotajes en ingredientes clave. Confronta al equipo, expone con grabación de seguridad que el sous-chef Miguel actúa bajo órdenes de Don Roberto, y lo despide en el acto frente a todos con una frase definitiva, consolidando su autoridad y marcando el inicio de la purga de leales antiguos. Inmediatamente después de despedir a los leales a Don Roberto, Julián instala a Andrés, Valeria y Carlos como núcleo operativo leal. Elena irrumpe furiosa reclamando autoridad, pero Julián le recuerda con frialdad el contrato que ella misma firmó cediéndole el control por noventa días. La cocina recupera ritmo y excelencia bajo la nueva dirección; al final, Don Roberto intenta entrar por la puerta trasera, pero las cerraduras cambiadas y el nuevo personal de seguridad lo mantienen fuera, consolidando el dominio físico de Julián. Don Roberto intenta ingresar por la puerta trasera con dos hombres usando una llave vieja, pero el nuevo sistema de seguridad y la orden firmada por Elena le impiden el acceso. Julián le muestra el documento a través de la mirilla, expone su derrota definitiva en el control del restaurante y cierra la puerta con candado electrónico, mientras Elena observa desde arriba sin intervenir. La escena termina con Julián consciente de que la cláusula testamentaria del abuelo de Elena está a punto de activarse.