Seis días para salvar el nombre
Valeria llega al cierre de la herencia ya humillada y al borde del vacío financiero. En el gran salón, Aurelio intenta cerrarlo todo sin darle lugar, pero la aparición del archivo familiar sellado rompe la formalidad y revela que hay una verdad más peligrosa escondida en la casa: el final del libro de cuentas que prueba la primera traición. Tomás Ledesma ofrece entonces la única salida capaz de frenar la desaparición del archivo: un matrimonio contractual de seis días, con Valeria negociando condiciones para conservar voz propia sobre su nombre y sobre la verdad. El capítulo termina con el pacto casi sellado, el reloj visible y la presión social encendida dentro de una casa que ya empezó a elegir bando.